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"CRISIS DE IMPERICIA MEDICA, ¿MITO O
REALIDAD?" Ediciones Situm, 2003 PRÓLOGO DEL LIBRO
Toda la temática relacionada a la
negligencia profesional médico-hospitalaria, mejor conocida como impericia médica, ha tomado un giro interesante
desde mediados de 2002, motivando un intenso debate en muchos niveles y en distintos foros. La discusión de esta situación,
que en términos generales ha sido catalogada de crítica, ha tenido lugar no sólo en Estados Unidos, sino en nuestra
Isla.
El impacto indiscutible que ha tenido la llamada crisis de impericia médica en Puerto Rico motivó este
libro. Contiene un análisis de las situaciones que se calificaron de crisis de los seguros de impericia médica ocurridas
en los Estados Unidos y el impacto que han tenido en Puerto Rico a lo largo de tres décadas. Expone el estado de derecho y
situación de hechos actual, analizando las características particulares que han prevalecido en Puerto Rico, bajo la tesis
de que la nuestra ha sido una crisis importada y ficticia. Manipulando la opinión pública mediante un bombardeo incesante
en los medios noticiosos, veremos cómo la llamada crisis de impericia médica ha sido creada por propulsores de la reforma
del sistema compensatorio vigente, que ha resultado en gran alarma pública y en acción gubernamental y legislativa.
Veremos cómo en la trama delineada, los médicos en nuestra Isla han sido convertidos por sus dirigentes en fichas en
un tablero, de frente a sus pacientes.
Aunque el libro contiene datos técnico jurídicos, está escrito en lenguaje de
fácil comprensión. Al escribir del tema, nos propusimos aclarar conceptos y analizar datos estadísticos disponibles
que han sido objeto de interpretaciones variadas y, muchas veces, acomodaticias, üamos la voz de alerta, pues exponemos también
las consecuencias de las reformas efectuadas en Estados Unidos y expresamos nuestra opinión sobre otras que se pretenden trasplantar
a Puerto Rico, con la excusa de que hay una crisis.
Nuestro objetivo principal es que el público,en general esté correctamente
informado y, con ello, levante conciencia sobre el grave problema social que representa la impericia médico-hospitalaria.
Perseguimos, además, clarificar conceptos y datos para que la percepción del médico de su riesgo de ser demandado esté más
a tono con el riesgo real de serlo. Propiciamos un mejor entendimiento, con la esperanza de evitar un nuevo pánico en
la profesión médica que provoque grandes titulares y llamados a acciones concertadas que arriesguen nuestro sistema
de salud y que hagan pender sobre las víctimas de impericia médica las amenazas de reforma como la mítica espada de
Damocles.
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EXTRACTO DE LA PRESENTACION DEL LIBRO
CRISIS DE IMPERICIA MEDICA: ¿MITO O REALIDAD? DEL LIC. JOSE FERNANDO VELAZQUEZ EN EL COLEGIO DE ABOGADOS DE PUERTO
RICO, Por: Lic. Alberto Medina, Editor Revista Jurídica Colegio de Abogados
de Puerto Rico y de la revista Ley y Foro
Debo comenzar por admitir que José Fernando
Veláquez me ha hecho quedar mal. Lo mejor del caso es que, lejos de molestarme por eso, me parece muy bien. Como ustedes
saben, si es que han hecho el favor de leerme, en el número más reciente de la revista Ley & Foro, que edito para
este Colegio, en un artículo que titulé La pobreza jurídica puertorriqueña, me quejé, algo duramente, de la falta
de títulos de calidad en la bibliografía jurídica de nuestro país. Lo atribuí a falta de cultura jurídica, por un lado, y
a cobardía moral, por otra parte, pues muchos colegas no quieren comprometerse públicamente y para la posteridad con posturas
que puedan ser antipáticas o que puedan dar lugar a represalias más o menos solapadas. Con esta obra, José Fernando ha dado
un paso al frente, terciando en la discusión de un problema que lo ha hecho persona non grata entre médicos y
aseguradores. ¡Casi nada! Desde hace mucho, he sostenido que, en nuestro foro, hacen falta obras que atiendan
asuntos prácticos o de interés general, escritas por gente que una a su conocimiento jurídico la experiencia de la calle.
En nuestro medio hay demasiados textos escritos por miembros de la academia algunos de ellos muy amigos míos
pero que carecen de la experiencia de la vida real del derecho. De tratadistas y comentaristas está lleno el mundo jurídico;
lo que hace falta es que los que tienen cancha se sienten a escribir sobre la realidad nuestra, poniendo en su
lugar lo foráneo y evitando copiar servilmente modelos pensados para otras circunstancias. Nuestro autor es,
ciertamente, un conocedor del tema sobre el que escribe, y lo conoce bien porque lo ha estudiado, pero sobre todo, porque
lo ha vivido. Más allá de lo que dicen los libros u otros que puedan ser muy entendidos en la materia, el licenciado José
Fernando Veláquez ha vivido en las entrañas del monstruo de la impericia médica, y lo conoce. Es ese conocimiento
de causa lo que lo impulsa a tratar de desfacer el entuerto que, a su bien documentado juicio, ha hecho un sector de los médicos
y otro de las aseguradoras. El resultado es un libro esclarecedor de un asunto que ha sido enrevesado a propósito para confundir
a la opinión pública y lograr cambios en la política pública favorables a grandes intereses económicos. Hay
en el libro, pues, abundante y enjundioso análisis del problema real de la impericia médica, acompañado de la denuncia de
la manipulación de la que hemos sido objeto para justificar unas pretensiones de privilegios y ventajas indebidas para médicos
y aseguradoras. Para los que siempre tuvimos la intuición de que la llamada crisis en los seguros de impericia médica era
tan fabricada como las razones de Bush para atacar a Irak, el libro lleva a nuestro ánimo el convencimiento, más allá de duda
razonable, de que es así, en efecto. El autor le rinde un servicio al país al desenmascarar semejante patraña.
Como buen abogado, el licenciado Velázquez examina las alegaciones de los médicos y de las aseguradoras, y las confronta con
la realidad empírica, ésa que frecuentemente se le oculta al país, detrás de una propaganda que, a fuerza de repetirse, cobra
visos de realidad ante la masa del pueblo. El se ocupa de llevarnos de la mano por un recorrido de los últimos treinta años
en el devenir de la controversia acerca de la impericia médica, señalándonos los lugares comunes y las reiteraciones sin fundamentos,
sobre las cuales se monta, periódicamente, la campaña desorientadora de los grandes intereses económicos en este sector de
la vida puertorriqueña. Porque, no se llamen a engaño quienes puedan haber creído que el libro ha perdido vigencia,
luego de las escaramuzas de hace algún tiempo. Basta con leer la prensa y sintonizar radio y televisión en estos días para
darnos cuenta de que estamos en medio de una nueva ofensiva que a mí se me antoja ofensiva a la inteligencia
por parte de quienes no han de descansar hasta que los médicos tengan lo más cerca de una inmunidad absoluta para ejercer
su profesión o una cubierta de seguro total a $9.99. Del otro lado, por supuesto, escuchamos el lloriqueo de aquéllos
que ven tambalearse sus cimientos en la Milla de Oro, víctimas de las reclamaciones viciosas de cándidos pacientes y
sus abogados desalmados. Contra esos mitos y estereotipos bien financiados por honorarios y primas jugosas,
es que José Fernando esgrime sus razones, fruto de la investigación y el análisis ponderado, pasado por el tamiz de una clara
inteligencia, una aguda observación de la realidad que le es tan conocida, una conciencia insobornable y un compromiso con
el bienestar de los pacientes médicos y del país en general. Me parece que uno de los aciertos del libro es
la forma en que el autor examina la situación puertorriqueña, distinguiéndola de la de Estados Unidos. Esto es particularmente
importante porque vivimos en un país en que la discusión de los asuntos públicos gira, demasiadas veces, en torno de realidades
norteamericanas que casi siempre nada tienen que ver con las nuestras. Incluso, en círculos profesionales, se peca de partir
de supuestos sin corroborar, para concluir que nuestros problemas son iguales o similares a los de ese país, y que, por lo
tanto, las soluciones de allá tienen el sello de Good Housekeeping para su aplicación indiscriminada e impensada
aquí. Los señalamientos de los médicos y de las aseguradoras en Puerto Rico, acomodaticios por demás frente
a la realidad norteamericana, quedan esclarecidos con datos fidedignos que el autor presenta para contrarrestar esa avalancha
de mentiras, medias verdades, exageraciones y tergiversaciones desatada en nuestro país y tomada como cierta por muchos incautos,
incapaces de poner en duda lo que dicen algunos médicos o alguna gente de la llamada industria de los seguros.
Es precisamente sobre este aspecto de los seguros un tema que pocos entienden bien, algo que contribuye a que se nos
quiera pasar gato por liebre que el autor aporta su mirada esclarecedora, revelándonos la forma en que ese sector funciona,
más allá de lo que se nos presenta a simple vista. El lector tiene la ocasión de ver parte de la trastienda económica y financiera
de las aseguradoras, algo que le permite juzgar más adecuadamente la veracidad de sus reclamos y señalamientos de crisis.
Frente a la campaña de miedo de que la población puertorriqueña se iba a quedar sin servicios médicos, porque
los galenos se retirarían o emigrarían en masa, si no se les complacía en todo, en este libro, el compañero Velázquez examina
responsablemente y con rigor profesional la realidad de la llamada crisis: a saber, un puñado de médicos ineptos
y reincidentes encubiertos por la desidia de sus colegas; la falta de diligencia oficial al respecto; unas aseguradoras que
aprovechan el río revuelto para su beneficio, y la ancestral mala fama de los abogados como instigadores inescrupulosos de
pleitos frívolos.
El autor se ocupa de explicar la verdadera naturaleza y el alcance de la responsabilidad civil
por impericia médica, cosa poco entendida por los facultativos, y que ha dado lugar a que se tenga una percepción equivocada
del riesgo al que están sujetos. Ello, por supuesto, crea un clima de ansiedad acerca de la falta de una protección adecuada
frente a la supuesta lluvia de demandas frívolas por sumas millonarias. Con apoyo en la jurisprudencia y en datos oficiales,
pero de forma sencilla, el colega separa la paja del grano, demostrando que ni la norma jurídica sobre la responsabilidad
del médico es irrazonable, ni hay tal hemorragia de demandas, ni, mucho menos, las compensaciones millonarias
son la orden del día. La prueba de ello siempre estuvo y ha estado ahí, para cualquiera que quisiera saber la verdad. José
Fernando Velázquez nos la ha reunido y presentado en este libro.
Este libro es lectura obligada para todo el que
quiera saber la verdad sobre el tema en nuestro país. La pregunta que aparece como subtítulo de la obra Crisis de impericia
médica : ¿mito o realidad? queda más que contestada.
El libro no es, ni remotamente, una diatriba
contra los médicos y las aseguradoras. El autor es un profesional a carta cabal, que mantiene su discurso en el plano de
las ideas. Tampoco es una defensa a ultranza del desempeño de sus compañeros de profesión. Una buena prueba de su honradez
intelectual es el mea culpa personal y colectivo por el silencio del abogado sobre los médicos que incurren en
impericia, como parte del acuerdo negociado para transigir un pleito en beneficio del cliente. El autor asume su responsabilidad
por haber incurrido en esa práctica, pero, consciente del mal mayor de mantener el anonimato del médico, aboga por que se
descontinúe.
A quienes piensen que este libro, aunque importante, debe ser de una lectura pesada y densa, les tengo
buenas noticias. José Fernando ha compuesto un texto liviano, accesible, en un estilo coloquial, matizado por el buen humor.
Usted no tiene que ser un profesional del derecho ni cosa que se parezca para apreciar y disfrutar este valioso libro sobre
una cuestión de tanta trascendencia en nuestro país. Lo que hay que ser es un puertorriqueño serio, interesado en el bienestar
de esta patria.
Muchas gracias.
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